Esos fantasmas
del pasado, fantasmas que te recuerdan sucesos que has vivido, que quizás ahora
deseas y no puedes alcanzar. Una conversación sobre eternizar el presente.
Banda sonora de Passenger de fondo y un vaso cargado de whiskey, y memorias.
Estaba acercándose el final
de una etapa, el final de mi mejor etapa –para qué negarlo-. Propusimos algo
diferente, algo nuestro, una locura. Era una más que añadir a la lista de chifladuras
realizadas ese año, pero esta era especial en tanto apareció en mi mente y
salió a través de mis labios. Cojamos el coche, perdámonos, el fin de semana
será espléndido en términos climáticos, tú y yo haremos el resto.
Y cogimos el coche, y nos
perdimos, tanto que tú te asustaste y tuve que protegerte. Casi atravesamos una
frontera, ¿recuerdas? Casi amanecemos en otro país, pero sonreímos a la idea y
seguimos la aventura.
Construimos leyendas
invisibles en los grandes muros de aquella fortaleza, que reinaba, que se
alzaba por encima de los monótonos edificios, de los cuales nos creíamos
conquistadores en la altitud de aquella colina. El sol era fantástico, como
pocas veces ocurre allí; Mi Sol era el mayor espectáculo que unos ojos pueden
apreciar.
Y me diste a probar tus “playas”
para acercarnos un poco más a mi tierra. Y eran frías, sí, como tus raíces, y
eso me emocionaba aún más.
Creamos recuerdos
que son solo nuestros, que no se destruyen. Ellos son únicos y eternos, como
nosotros somos únicos y seremos eternos. Ahora hacemos otras memorias, otros
sueños, pisamos por lugares que no volverán a ser vírgenes de nuevo. Pero el
aire, el ánimo, el ánima siguen apareciendo en esos lugares una y otra vez, sin
dejarnos avanzar o, al menos, tapándonos la vista.
I am sorry this time, but it changes the meaning, the power
and everything if I translate into English. I still love you non-Spanish
speakers, at least try please!