Translate

lunes, 23 de junio de 2014

Whiskey y Wolfgang

Esos fantasmas del pasado, fantasmas que te recuerdan sucesos que has vivido, que quizás ahora deseas y no puedes alcanzar. Una conversación sobre eternizar el presente. Banda sonora de Passenger de fondo y un vaso cargado de whiskey, y memorias.

Estaba acercándose el final de una etapa, el final de mi mejor etapa –para qué negarlo-. Propusimos algo diferente, algo nuestro, una locura. Era una más que añadir a la lista de chifladuras realizadas ese año, pero esta era especial en tanto apareció en mi mente y salió a través de mis labios. Cojamos el coche, perdámonos, el fin de semana será espléndido en términos climáticos, tú y yo haremos el resto.
Y cogimos el coche, y nos perdimos, tanto que tú te asustaste y tuve que protegerte. Casi atravesamos una frontera, ¿recuerdas? Casi amanecemos en otro país, pero sonreímos a la idea y seguimos la aventura.
Construimos leyendas invisibles en los grandes muros de aquella fortaleza, que reinaba, que se alzaba por encima de los monótonos edificios, de los cuales nos creíamos conquistadores en la altitud de aquella colina. El sol era fantástico, como pocas veces ocurre allí; Mi Sol era el mayor espectáculo que unos ojos pueden apreciar.
Y me diste a probar tus “playas” para acercarnos un poco más a mi tierra. Y eran frías, sí, como tus raíces, y eso me emocionaba aún más.
Creamos recuerdos que son solo nuestros, que no se destruyen. Ellos son únicos y eternos, como nosotros somos únicos y seremos eternos. Ahora hacemos otras memorias, otros sueños, pisamos por lugares que no volverán a ser vírgenes de nuevo. Pero el aire, el ánimo, el ánima siguen apareciendo en esos lugares una y otra vez, sin dejarnos avanzar o, al menos, tapándonos la vista.


I am sorry this time, but it changes the meaning, the power and everything if I translate into English. I still love you non-Spanish speakers, at least try please!

martes, 3 de junio de 2014

Juguemos

"Sabía bien qué hacía allí, lo que no llegaba a entender es porqué era de noche y porqué la pareja estaba también.
Mi trabajo consistía en algo que siempre se ha hecho, tanto de manera formal como informal, cuidar una casa para sus dueños y atender las necesidades de su querida hija.
Pero ese día era diferente; primero, porque no era día, lo cual me llenaba de una pequeña ansiedad que trataba de ocultar por todos los medios; segundo, porque si la familia se encontraba allí, eso significaba algo más que cuidar de la niña. Y así fue, significaba soportar las burlas de estas personas por las que había empezado a trabajar demasiado recientemente; significaba también tener más responsabilidades.
Aunque me pareciera increíble, y hasta hoy no llego a saber si fui yo quien los propuso para esa extraña cena o fueron mis nuevos jefes, los que aparecieron en la mansión fueron unos adultos que yo conocía muy bien, demasiado bien, como si hubiera pasado mi vida entera con ellos.
Pronto se vio que no iba a ser una cena amistosa, con aireos de miradas o frases hechas, tan hechas que se volvían afiladas. Y así, un descuido mío, se convierte en una nueva riña. Tanto me hacía sospechar que algo no iba bien en esa casa, y mis alarmas se dispararon cuando en un tono descuidado en la conversación, la mujer despertó mi curiosidad pero también algo oscuro y más profundo.
– ¿Y si nosotros no fuéramos más que unos criados también en esta casa, y estuviéramos jugando contigo? – dijo ella, con tanta sorna en la voz como para hacer reales todas y cada una de las sílabas que pronunciaba.
No se decir si fue el alcohol aquella noche, o fue algo más, a la mañana siguiente mi único deseo era acabar con ellos, al menos con esa niña y jugar de un modo cruel y despiadado con las personas que habían herido mi dignidad.
Los perseguí, tan centrado en mis intenciones, que mi familia se dio rápidamente cuenta del asunto.
Tengo que admitir que nunca me había sentido tan cruel, tan perfecto y malvado. No era más que un juego lo que me disponía a hacer, un juego perverso, tal y como ellos habían estado jugando conmigo – o eso es lo que mi cabeza me decía –.
Ahora huían asustados alrededor de ese monumento repleto de turistas, con el sol apretando y ahogando su respiración, y todo esto yo lo sentía y me hacía vivir. Mi cabeza ideaba planes diversos para disfrutar de mi venganza mientras mis familiares estaban desesperados intentando explicarse porqué estaba sucediéndome esto.
Mi hermano fue el primero en caer, aunque también el primero en conocer mi auténtico plan.
– ¡Para, por favor! ¿Por qué estás haciendo esto? – demostraba terror en su rostro, y eso henchía mi ego.
– No, apártate de mi camino, esto no tiene nada que ver con vosotros –. Pero fue demasiado tarde, se abalanzó sobre mi y no tuve más remedio que sacar el cuchillo que llevaba escondido y atacar.
Lo dejé tumbado bajo la mirada de mis progenitores y también la de aquellos a los que les estaba destinado el malévolo final. Antes de dejarlo allí y marchar hacia los otros, volví mis ojos hacia los suyos y le indiqué que fingiera estar muerto, que la niña estaba mirando y la diversión solo acababa de comenzar. Con su mirada me demostró que lo había entendido, y que también le emocionaba formar parte de este juego, mi juego."